El cuaderno verde

miércoles, marzo 29, 2006

Habla inglés con 9 palabras.

Os garantizo que tras leer este artículo vais a hablar inglés al 85 %, con mi nuevo método; el método de las 9 palabras:

Hello.
Good Bye.
My name is...
I love you.

¿Véis qué sencillo? Ahora ya podréis comunicaros en inglés hasta con el mismísimo Tony Blair.

Quizás no hayáis oído hablar del método del Profesor Maurer, pero yo llevo meses escuchando un anuncio en la radio y ahora acabo de recibir un e-mail con su publicidad. No son 9 palabras, pero sí 1000 que, como podréis imaginar, no son muchas más. Cuando lo escuché por primera vez pensé que era un timo y que nadie se iba a creer lo que contaba ese tío con su acento entre mexicano y americano de California, muy al estilo del Aznar de los mejores tiempos; pero parece que al Maurer éste le está saliendo muy bien la jugada porque sino no se explica que, con lo caro que sale anunciarse, siga con la misma campaña publicitaria después de tanto tiempo.



En fin, creo que la campaña roza los límites de la publicidad engañosa aunque, como sabéis bien, la Ley sólo se cumple a veces –bueno prueba de ello la está dando la Ley Antitabaco-. Para aprender un idioma hace falta cargarse de paciencia, trabajar duro y, sobre todo, pasar una buena temporada en un país que tenga por lengua materna ese idioma que estás aprendiendo. De lo contrario, el que piense que con 1000 palabras sabrá inglés, se va a llevar un buen chasco y en el primer momento en que entable una conversación con algún angloparlante se acordará de Maurer y de su madre. En cualquier caso, los más perezosos debéis saber que las 9 palabras de mi método serán suficientes para cierto tipo de conversación. Eso sí, usadlas con cuidado cuando habléis con Tony Blair.

miércoles, marzo 22, 2006

Una gran noticia

La noticia del inicio del fin de ETA tiene lo que tienen las buenas noticias; que se van gestando durante largo tiempo y, cuando definitivamente se conocen, el potencial de júbilo que producen se ve muy reducido porque ya eran esperadas. En cambio, las malas son súbitas y desgarradoras, su potencial de dolor es ilimitado, como las catástrofes naturales, los accidentes trágicos o los atentados terroristas. Por eso, esta mañana cuando me enteré, sentí la alegría de escuchar una gran noticia, sí, pero era una especie de alegría descafeinada. Y es que el anuncio ha servido para confirmar lo que ya sabíamos, que ETA se precipita hacia su desaparición, y para dejar constancia escrita de lo que era ya una situación de hecho, el fin de los asesinatos. Me acuerdo, por poner un ejemplo de pésima noticia reciente, de la conmoción, indignación y sobresalto de los atentados del 11-M. Sin embargo, hoy la gente no se ha echado en masa a la calle, no ha llorado de alegría ni festejado el esperado anuncio de los terroristas. En parte, he tenido la sensación de que casi hemos olvidado lo padecido durante años por culpa de esta panda de canallas de ideas fascistas que tenía aterrorizado a un país entero, que destrozó familias y que sembró de odio y enfrentamiento la sociedad. Yo, aunque en Sevilla, he sentido mucho miedo por culpa de ETA. Mi padre trabaja en una zona militar y hasta sus ritmos de trabajo han estado condicionados por la banda, porque, para evitar un atentado masivo, el centro variaba los horarios de entrada y salida de los trabajadores. Yo también he estudiado en esa misma zona militar y he tenido que abandonar mis clases por una amenaza de bomba, entre los llantos de pánico de algunos compañeros. Si eso lo he sufrido yo aquí en el sur, ¿cómo de grandes han tenido que ser los padecimientos de la gente de Euskadi? Me acuerdo de las muertes en mi ciudad de Muñoz Cariñanos o de Alberto Jiménez Becerril y su esposa, y también de las muchas manifestaciones por cada víctima en los últimos años. Miedo, secuestros, asesinatos, manifestaciones... han marcado el tiempo que me ha tocado vivir hasta hace poco, y ahora, por fin se acaban. Por eso me da rabia que esta noticia tan positiva no se pueda festejar por todo lo alto. Sé que no es posible, que sería imprudente y podría hasta devolverle el veneno a la serpiente; pero al mismo tiempo sé que este anuncio es de lo mejor que ha pasado en los últimos años y que es injusto no poder celebrar colectivamente que nos hemos desquitado, que los matones han dicho por fin que se rinden y que esta batalla, definitivamente, la hemos ganado nosotros.

domingo, marzo 19, 2006

Nos faltan agallas

Los ilusionados jóvenes que en los últimos años han cursado la carrera de Periodismo han encontrado, al salir, algo muy diferente a lo que se esperaban. El periodista intrépido, arriesgado, conocedor y trasmisor de la verdad ha pasado a la historia. En su lugar van apareciendo oficinistas cuya tarea más arriesgada se limita a corregir las faltas de ortografía y de construcción que se encuentran en los astrosos comunicados de prensa.

¿Es que los periodistas de hoy se han olvidado de los principios básicos que históricamente daban sentido a su oficio? ¿Será quizá que hay factores dentro de este submundo de la información que los impelen a actuar así? A mi modesto entender creo que la respuesta es una mezcla de ambas cuestiones.

Desde que apareció, el periodismo se ha caracterizado por ser la profesión más libre, capaz de desenmascarar a los villanos, de aumentar el conocimiento del pueblo sobre aquellos asuntos que pretendían ser ocultados... Gracias a esto, a lo largo de los siglos la prensa y otros medios de comunicación han ido sumando poder paulatinamente. Así llegamos hasta hoy, día en el que la prensa se sitúa sólo por debajo del poder económico.

Quizá haya sido esta gran acumulación de poder la que se haya vuelto contra los profesionales. El actual y agresivo capitalismo de mercado no puede permitir que una panda de insurgentes (los periodistas) eche abajo el status quo que tantos beneficios les reporta. Por eso, poco a poco y casi imperceptiblemente ha ido haciéndose con esas gallinas de los huevos de oro (los medios) para girarlas hacia sus intereses.

La concentración de poder empresarial acelerada de los últimos años ha provocado que casi toda la información provenga de las mismas manos. Esto hace que los medios de comunicación nacionales e internacionales se homogeneicen y digan sólo lo que interesa que se sepa. Hay una serie de intereses creados que se mantienen desde el propio seno de la empresa comunicativa. A menudo el propio dueño de los medios es un persona totalmente ajena al mundo periodístico. Como ejemplo podemos detenernos en el caso italiano. Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia, ha ido acumulando cada vez más empresas de comunicación tanto en su territorio como fuera de las fronteras nacionales. Sin ir más lejos, una de las cadenas privadas de mayor audiencia en España, Tele 5, le pertenece. El mundo de la política se mezcla así con la comunicación, provocando una situación cuanto menos incómoda para los periodistas. Hace dos años, la directora de la cadena pública italiana anunció su dimisión por considerar que su medio estaba demasiado politizado.

¿Es eso lo que nos queda? ¿La disyuntiva se reduce a tragar o dimitir? Probablemente no. Cuando un periodista saca los pies del plato, el propio sistema se pone en marcha para neutralizarlo. No pasaría lo mismo si todos hicieran lo mismo. La prensa tiene mucho poder, pero no se encauza debidamente. Si en lugar de olvidarse del público, bendito ente que le da sentido, y procurar confundirlo con una lluvia de informaciones inconexas que no dicen nada, los periodistas volvieran a tomar las riendas, todo sería diferente.

La publicidad es otra gran presión con la que los profesionales de los medios han de lidiar a diario. Los grandes anunciantes sostienen en gran medida las empresas, asegurándose así la salvaguarda de su imagen a golpe de talonario. En los medios locales, y sobre todo en los gratitos, esta amenaza se vuelve aún más temible condicionando los contenidos. Los publirreportajes, que deterioran la calidad y el prestigio de los medios, están a la orden del día.

Desde la propia redacción se alienta a los periodistas a no pensar, a no investigar, a no ser útiles a la sociedad que los engendró. A cambio, prometen estabilidad y nivel de vida. Pan y circo.
Sin embargo, hay una reflexión primordial que se nos escapa: si nos amenazan, nos presionan y nos ocultan información es porque nos temen. Y si nos temen es porque podemos con ellos. Podemos mejorar el periodismo: hagámoslo.

jueves, marzo 16, 2006

La pesca del arenque

Andalucía puede considerarse, en cuanto al panorama mediático, como un gran acuario en el que conviven distintas especies marinas. Esta metáfora puede extenderse a grandes rasgos a todo el panorama global, ya que Andalucía no es más que un ejemplo a pequeña escala de lo que sucede en el mundo actual, en la era de la comunicación.

Si a un ciudadano medio, ajeno a las fluctuaciones económicas y mediáticas (podríamos considerarlas como una misma cosa), le mostráramos todo el repertorio de medios de comunicación existentes en esta comunidad, no dudaría en afirmar que la pluralidad informativa domina nuestros días. Sin embargo, hemos de mirar más allá, ponernos el traje de buzo e internarnos en este particular acuario para comprobar que detrás de los múltiples colores de los peces que lo pueblan, tan sólo hay unas pocas razas de peces.

Dentro del contexto de globalización económica, los grandes grupos han entrado en una dinámica de absorciones, fusiones y concentraciones con el objetivo de controlar al máximo posible todos los aspectos y fases que interfieren en la información, llegando incluso a diversificarse hacia otros sectores ajenos a este mundo pero igualmente lucrativos. Los ciudadanos cada vez elevamos más el listón y le exigimos a cualquier medio la mayor calidad: suplementos, color, infografía... Así, los pequeños empresarios encuentran muy dura la salida al mercado de sus productos, modestos y con pocos recursos. No les queda más remedio pues que integrarse en el Gran Mercado, vendiendo sus medios o estableciendo alianzas que, a cambio de controlar su línea editorial y su tendencia (quien tiene la información tiene el poder), les dotarán de los recursos necesarios para salir adelante. El pez grande se come al chico, y este no tiene ninguna escapatoria, no puede traspasar esas fronteras transparentes que le impone la globalización, puesto que hay grandes tiburones mediáticos por todas partes. Es difícil vivir con ellos, pero tampoco se puede sobrevivir sin el amparo de un gran grupo de comunicación.

En Andalucía no encontramos apenas muestras de medios con capital netamente andaluz. Incluso los periódicos locales o gratuitos han atraído en los últimos tiempos la atención de los grandes grupos que poco a poco van haciéndose con ellos. Este es el caso, por ejemplo, del vuelco de la política empresarial de Prisa, que ha puesto sus miras en lo local y ya se ha hecho con la cadena de televisión Localia. No obstante, hay un pez que, sin ser de los grandes, tampoco puede ser digerido con tanta facilidad como los pequeños arenques. Es el grupo perteneciente a la familia gaditana Joly, que gira en torno a su máximo símbolo: el Diario de Cádiz. Pese a que su área de influencia fundamental es reducida, este grupo ha experimentado un creciente desarrollo que le permite convivir con los tiburones.

No se da en Andalucía, a diferencia de lo que puede ocurrir en otras regiones españolas, un modelo asentado de prensa regional, pero sí una fuerte implantación de la prensa de carácter local que supera también en mucho a las cifras de venta de los periódicos de ámbito estatal. Los lectores andaluces, más interesados en lo que ocurre en su ámbito más próximo y en su entorno cotidiano, demandan este tipo de información. Esta es la esfera que trata de cubrir Federico Joly y Cía.

En definitiva, el ejercicio de la comunicación en Andalucía, se convierte en una pura especialización en el mundo submarino: tiburones, arenques y un cachalote luchan por controlar el acuario.

domingo, marzo 12, 2006

Caminos


Por las calles del Aljarafe no se ven personas. Lo comprobé el otro día cuando comía con mi familia en un restaurante de Tomares que está a 10 minutos de mi casa y decidí volver a pie, en lugar de esperar al resto y coger el coche. La escena desértica me hizo pensar y recordar: hace unos años la gente hacía sus caminos andando y se cruzaba con sus vecinos, hablaba más y, en el fondo, convivía más. Hoy, sin embargo, todos nuestros desplazamientos los hacemos a bordo de un cubículo con ruedas, aislados de los que tenemos cerca, todo se ha vuelto más anónimo, más deshumanizado.

La verdad es que esta vida moderna tendrá sus ventajas y a muchos les harán sentir orgullosos las comodidades y progresos que ha experimentado nuestra civilización; pero, cuando se opta por un modelo de vida de entre los posibles se desechan a su vez otros, que no han de ser sencillamente peores, sino que tienen sus ventajas e inconvenientes. Escogimos la facilidad de movernos rápidamente pero a costa del sacrificio de la cercanía y el contacto humano. Por cierto, observo que ha aumentado el número de gente que se incomunica gracias a unos cascos y al reproductor de MP3. Cada vez más autismo social.

El fin de la socialdemocracia

He leído o escuchado miles de veces sobre la contraposición entre el modelo europeo, social y solidario; y el modelo norteamericano, liberal y de Estado mínimo. Se trata de una idea omnipresente en el Derecho comunitario -aparecía de hecho en la malparada y olvidada Constitución Europea- y en el de los Estados Miembros. Así, nuestra Constitución comienza su primer artículo con estas palabras: "España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho".

Pues bien, cada vez más esta antagonía entre la Europa protectora y comprometida y los Estados Unidos salvajes y despreocupados tiene menos fundamento. Sin ir más lejos, podemos repasar las noticias europeas de esta semana y comprobar la desalentadora debilidad y agonía del Estado del bienestar y la socialdemocracia:

-Francia: El contrato de primer empleo institucionaliza la precariedad laboral para los más jóvenes. El empresario podrá despedir libremente, es decir, sin alegar causa y sin indemnización alguna a los trabajadores contratados bajo este régimen. Pese a los cientos de miles de manifestantes el Gobierno francés no retirará la medida. En España existe un contrato parecido muy usado sobre todo para emplear a jóvenes parados por el que el empresario reduce la cantidad a pagar en caso de despido.

-Alemania: El Gobierno acaba de anunciar la subida de la edad de jubilación hasta los 67 años y la congelación del sistema de pensiones durante 3 años.

-España: El pasado viernes el Gobierno aprobó un considerable descenso del IRPF y del Impuesto de Sociedades (el que pagan las SL y SA), los dos impuestos más importantes en cuanto a recaudación para las arcas del Estado.

Estas medidas no son una sorpresa por cuanto que desde los años ochenta las políticas sociales han experimentado una congelación primero y un "progresivo" (valga aquí la paradoja) retroceso después. Sin embargo, llama la atención -y es lo que quería resaltar yo en este artículo-, la aceleración del neoliberalismo. Cada vez más medidas como éstas y cada vez de mayor calado. Nadie rema ya sin embargo en sentido contratio. ¿Qué gobierno es valiente a día de hoy para subir las pensiones, proteger los empleos precarios en perjuicio de los empresarios o subir los impuestos para disponer de mayor gasto público destinado a políticas sociales?

¿Os acordáis de la promesa de incremento del salario mínimo interprofesional de 490 a 600€ que hizo Zapatero en campaña electoral? Finalmente se quedó en minisubida por la presión de la patronal y tan solo llegará a los 600 € en 2008, a fin de legislatura. Para ese momento la inflación ya se habrá comido todo el incremento salarial que promueva el Gobierno. ¿Y qué pasó con la reducción de la jornada laboral de 8 a 7 horas que se implantó en Francia en 1995? Hoy está prácticamente derogada a excepción de su aplicación en las Administraciones Públicas. Creo que pasará a la historia como el último soplo de vida de la moribunda socialdemocracia europea.

En fin, estos gobiernos europeos, no nos engañemos, no tratan de imitar a USA como si de una opción libre y racional se tratara, sino que siguen a la deriva la lógica de la competición global. Simplemente son impotentes rehenes de la globalización, víctimas indefensas de un tiempo imposible para la izquierda. Lástima. A nuestra generación le esperan años duros, de encanallamiento personal y deterioro social. Queda por ver si la izquierda está definitivamente muerta o duerme quizás, a la espera de un mejor momento.

domingo, marzo 05, 2006

¿Política social o tomadura de pelo?

Una de las propuestas a mi juicio más interesantes del gobierno socialista cuando llegó al poder fue la de crear un ministerio específico que tratara de solucionar los tan comentados problemas que hay en este país para que los jóvenes encuentren una vivienda digna: el Ministerio de la Vivienda. Aunque inmediatamente criticada por la oposición, que siempre lo critica todo, y sus medios de comunicación afines, a mí personalmente me pareció una iniciativa a tener en cuenta y que pensaba que podía aportar algo de cordura a un mercado descontrolado que provoca situaciones socialmente intolerables y enormes desigualdades. Y es que, a veces, es necesario enfrentarse directamente a los problemas y, si la vivienda se ha convertido en uno de ellos, pues habrá que crear un ministerio específico para solucionarlo.

Sin embargo, tras estos dos años, creo que se podría intentar hacer balance, aunque sea brevemente, sobre las medidas adoptadas y los éxitos conseguidos por ese ministerio que se fundó con tan buenas intenciones pero que ahora parece viajar a la deriva hacia ninguna parte. Como ya dijo Séneca allá por el siglo primero después de Cristo, a aquellos que viajan sin rumbo ningún viento les será favorable. Y es que Séneca era un tío sabio y por eso algunas citas suyas son recordadas dos mil años después. Todo lo contrario de lo que ocurrirá con nuestra ministra de la vivienda, María Antonia Trujillo, de quien lo mejor que puede ocurrir es que no se recuerde nada, porque me parece a mí que lo único que se podría recordar en el futuro serán actuaciones inútiles, declaraciones desafortunadas e imágenes de la más clara incompetencia vista en ningún ministro desde la Transición, y eso que ejemplos de incompetencia mayúscula hemos tenido unos cuantos (baste recordar a Miguel Arias Cañete y Celia Villalobos a los que no se les ocurrió otra cosa que comer ternera o dar consejos culinarios para combatir la crisis de las vacas locas). Desde que comenzó su actividad, los únicos titulares de que ha sido protagonista no han hecho sino dar la razón a aquellos que desde el principio dijeron que era un gasto inútil de dinero público de cara a la galería más que un intento real de solucionar ningún problema.

Vayamos por partes y aportemos algunos hechos que fundamenten estas críticas. El precio de la vivienda libre subió en España un 17,45% en 2004 y un 12,8% en 2005 (eso sí, éste es el menor aumento en los últimos cuatro años). Ante datos tan poco alentadores, una de las primeras medidas que se le ocurrió a Trujillo fue intentar esconder los datos,o sea, mirar para otro lado o, mejor aún, que los demás mirasen para otro lado. Y así apareció un nuevo término hasta ahora desconocido por aquí: apagón estadístico. Se pasó de las 180.000 nuevas viviendas a las 180.000 soluciones habitaciones (otro nuevo término que todavía nadie que yo conozca sabe lo que significa porque nadie que yo conozca vive en una solución habitacional). Y aunque nadie sabía a qué se refería la ministra cuando hablaba de solución habitacional, sí que se conocía una cifra de referencia a la que los que aspirasen a la emancipación tendrían que atenerse: 25 metros cuadrados. Eso sí, mientras tanto, a nuestra querida ministra no le servía lo que tenía en la nueva sede del ministerio y hacía reformas por valor de 32.000 euros para tener un espacio de “trabajo” de 77 metros cuadrados y se trasladaba a una residencia de 250 metros cuadrados en el distrito de Chamartín (a razón de más de 4000 euros el metro cuadrado). Por supuesto, y para que la gente sepa que este gobierno es de izquierdas y no uno de esos gobiernos “derechones” que sólo buscan el interés de los ricos, se dividió el chalé original, cuyo valor podría estar entre dos y tres millones de euros, para que lo ocuparan a partes iguales las ministras de vivienda y cultura (de la que también se podría hacer una más que interesante entrada en este blog en un futuro). Todo un logro para contener el gasto público.

Pero basta ya de tanta crítica, basta de tanto dato que a nadie interesa y basta de tanta demagogia acerca de dónde vive la ministra que, al fin y al cabo, los del PP tampoco vivían en chabolas. Por fin se les podrá dar una respuesta a los que pensaban que en este ministerio no se hacía nada, a los que dudaban de la capacidad de nuestra ministra para solucionar el problema de la vivienda en España, a los que creían que no podrían salir de sus casas para vivir en un lugar digno hasta que no cumplieran los treinta y cinco años. Ríanse de las estadísticas que dicen que sólo el 40% de los jóvenes menores de 34 años viven emancipados. Porque, a partir de ahora, tenemos KeliFinder, para los incrédulos, para los malpensados, para los pesimistas, para todos. Se trata del nuevo portal puesto en marcha desde el ministerio para que los jóvenes encuentren casa y que sólo ha costado 140.000 euros. Y para los que piensen que sólo servirá para consultar promociones oficiales de viviendas les tenemos reservada una sorpresa: los visitantes del portal podrán obtener un par de las 10.000 zapatillas que se regalan para que se pateen las ciudades del país buscando casa. Y es que los jóvenes nos quejamos de todo. ¿Alguna vez lo hemos tenido más fácil para encontrar un sitio donde vivir? Si es que, ni en los tiempos del PP. Además, para que todos sepan dónde buscar a partir de ahora, se pone en marcha una campaña publicitaria en clave de humor con el lema “Obviamente no podemos conseguirte casa, pero de momento te ayudamos a buscarla“, de los mismo que crearon el famoso Referendum plus. Desde luego que resulta obvio que no nos van a conseguir una casa, visto lo que se ha hecho hasta ahora. Sería inútil hacerse la pregunta de qué dirían los medios de comunicación del Imperio si hubiera sido un gobierno del PP el que hubiera presentado tan infame campaña. Pero creo que Iñaki no nos va a dar su particular visión de la actualidad respecto a este tema. Él está para otras cosas.

Conclusión: esto es lo que pasa cuando el intervencionismo se junta con la chabacanería más cutre, el dirigismo se mezcla con el mal gusto, el paternalismo se alía con el despilfarro y, a todo ello, le sumamos el desprecio a la juventud (yo diría que, incluso, al idioma). Porque, al final, se trata de eso: los jóvenes son unos imbéciles bebedores sociales de fin de semana y consumidores de drogas que no tienen ni puta idea de cuáles son los problemas a los que se tienen que enfrentar y, mucho menos, buscarles solución. Por eso, podemos contarles cualquier milonga, aderezarla con un poco de marketing barato (bueno, en realidad, de barato no tiene nada) y esperar tranquilamente a que nos voten en las próximas elecciones. Total, no se van a dar cuenta de nada…

sábado, marzo 04, 2006

¿Dónde están los valores? (segunda parte)

Este fin de semana toca doble ración moralizante. Acabo de leer que sólo uno de cada mil estadounidenses saben qué cinco libertades están protegidas por la Primera Enmienda de la Constitución, pero uno de cada dos sabe los nombres de los cinco miembros de la familia Simpson. La encuesta se distribuyó hace unos días con el titular: Los americanos saben más de los Simpsons que de la Constitución. No me parece nada que no supiéramos pero me ha gustado y por eso la traígo al foro.

Por un lado porque, aunque trate de los Estados Unidos, la encuesta es perfectamente extensible a nuestro país sólo que referida a la Constitución Española. Por otro porque este tipo de comparaciones ridiculizantes sacan a relucir la frivolidad e inmadurez social. La sociedad del "no me pierdo ni un capítulo de los Simpsons/partido del Real Madrid/programa de Salsa Rosa/etc, y no me aburras con las miles de injusticias que se perpetran en el mundo". Cuando se critican los defectos de occidente se mencionan casi siempre el individualismo o el materialismo, pero quizás en la base de estos vicios esté esa frivolidad infantil que se ha instalado en nuestra forma de vida, tan conveniente para el poderoso y tan perjudicial para el que sufre.

viernes, marzo 03, 2006

¿Dónde están los valores? (con acento argentino)

Una de las canciones que más sonaron el pasado verano fue Hollaback girl de Gwen Stefani (la excantante rubia de No Doubt). Los que estuvísteis en Brighton este verano seguro que oísteis cientos de veces esta canción. Pues bien, como nunca había comprendido de qué hablaba la canción –ya que la mayor parte de ella es slang (jerga)- y el otro día la volví a oír esta vez en la radio española, he buscado las lyrics (letras) por Internet y os las he traducido:

HOLLABACK GIRL de Gwen Stefani

Awww ¡súper guay!

Uh Uh esta es mi mierda.
Que las chicas pisen así de fuerte.

Coro
Esta situación me ha pasado varias veces
Así que ésta es ya la última
Porque yo no soy una buscona
No soy una buscona
(bis)

Oooooh esta es mi mierda, esta es mi mierda (bis x 4)

Escuché que ibas hablando mierda sobre mí,
Y no pensaste que lo fuera a oír.
La gente escucha lo que dices y se han creído tus mentiras.
Así que estoy preparada para atacar, voy a liderar el grupo de ataque
Voy a ganar. Voy a vencerte.
Así es. Suelta tus pompones. Todo el mundo me va a apoyar.

Coro

Así es chica. Espérame fuera de clase.
No habrá nadie para protegerte. Ni el director ni los profesores.
Ambas queremos ganar pero sólo habrá una vencedora.
Así que voy a pelear, voy a darlo todo.
Vas a caer al suelo. Voy a machacarte.
Así es, yo seré la que quede de pie y tú vas a morder el polvo.

Coro

Dejadme oíros, Esta mierda son bananas.
BE-A-ENE-A-ENE-A-ESE
Esta mierda son bananas.
BE-A-ENE-A-ENE-A-ESE
Otra vez, esta mierda son bananas.
BE-A-ENE-A-ENE-A-ESE
Esta mierda son bananas.
BE-A-ENE-A-ENE-A-ESE