El cuaderno verde

jueves, marzo 16, 2006

La pesca del arenque

Andalucía puede considerarse, en cuanto al panorama mediático, como un gran acuario en el que conviven distintas especies marinas. Esta metáfora puede extenderse a grandes rasgos a todo el panorama global, ya que Andalucía no es más que un ejemplo a pequeña escala de lo que sucede en el mundo actual, en la era de la comunicación.

Si a un ciudadano medio, ajeno a las fluctuaciones económicas y mediáticas (podríamos considerarlas como una misma cosa), le mostráramos todo el repertorio de medios de comunicación existentes en esta comunidad, no dudaría en afirmar que la pluralidad informativa domina nuestros días. Sin embargo, hemos de mirar más allá, ponernos el traje de buzo e internarnos en este particular acuario para comprobar que detrás de los múltiples colores de los peces que lo pueblan, tan sólo hay unas pocas razas de peces.

Dentro del contexto de globalización económica, los grandes grupos han entrado en una dinámica de absorciones, fusiones y concentraciones con el objetivo de controlar al máximo posible todos los aspectos y fases que interfieren en la información, llegando incluso a diversificarse hacia otros sectores ajenos a este mundo pero igualmente lucrativos. Los ciudadanos cada vez elevamos más el listón y le exigimos a cualquier medio la mayor calidad: suplementos, color, infografía... Así, los pequeños empresarios encuentran muy dura la salida al mercado de sus productos, modestos y con pocos recursos. No les queda más remedio pues que integrarse en el Gran Mercado, vendiendo sus medios o estableciendo alianzas que, a cambio de controlar su línea editorial y su tendencia (quien tiene la información tiene el poder), les dotarán de los recursos necesarios para salir adelante. El pez grande se come al chico, y este no tiene ninguna escapatoria, no puede traspasar esas fronteras transparentes que le impone la globalización, puesto que hay grandes tiburones mediáticos por todas partes. Es difícil vivir con ellos, pero tampoco se puede sobrevivir sin el amparo de un gran grupo de comunicación.

En Andalucía no encontramos apenas muestras de medios con capital netamente andaluz. Incluso los periódicos locales o gratuitos han atraído en los últimos tiempos la atención de los grandes grupos que poco a poco van haciéndose con ellos. Este es el caso, por ejemplo, del vuelco de la política empresarial de Prisa, que ha puesto sus miras en lo local y ya se ha hecho con la cadena de televisión Localia. No obstante, hay un pez que, sin ser de los grandes, tampoco puede ser digerido con tanta facilidad como los pequeños arenques. Es el grupo perteneciente a la familia gaditana Joly, que gira en torno a su máximo símbolo: el Diario de Cádiz. Pese a que su área de influencia fundamental es reducida, este grupo ha experimentado un creciente desarrollo que le permite convivir con los tiburones.

No se da en Andalucía, a diferencia de lo que puede ocurrir en otras regiones españolas, un modelo asentado de prensa regional, pero sí una fuerte implantación de la prensa de carácter local que supera también en mucho a las cifras de venta de los periódicos de ámbito estatal. Los lectores andaluces, más interesados en lo que ocurre en su ámbito más próximo y en su entorno cotidiano, demandan este tipo de información. Esta es la esfera que trata de cubrir Federico Joly y Cía.

En definitiva, el ejercicio de la comunicación en Andalucía, se convierte en una pura especialización en el mundo submarino: tiburones, arenques y un cachalote luchan por controlar el acuario.